Hoy os traigo una receta muy asturiana, menos conocida que la fabada, pero igualmente deliciosa, amén de mucho más ligera:
fabes con almejas.
Es que mi abuela ha venido a pasar unos días en casa —sí, la misma de
la semana gastronómica de la abuela—
así que además de volver a disfrutar de su siempre alegre compañía y
sus deliciosos manjares, he pensado que seguro que todos querríais
conocer cómo hace algunas de sus recetas.
Ingredientes para 8 o 10 personas
1 kg de fabes, 1/2 kg de almejas, 2 o 3 cebollas, 2 hojas de laurel,
1 cabeza de ajos, perejil, aceite, azafrán, vino blanco y sal
Cómo hacer fabes con almejas
Los patos tradicionales, más que difíciles, suelen ser entretenidos, y en el caso de la fabada, también lentos. Para hacer
fabes con
almejas hay que ser un poco previsor, y
poner las fabes a remojar la noche anterior
con abundante agua fría, crecen mucho y no se deben quedar sin agua. Si
podemos cambiarles el agua a primera hora de la mañana, miel sobre
hojuelas.
Para organizarse bien, hay que tener cuenta que
necesitan en total un poco más de tres horas de cocción, y que no les sienta mal reposar —
au contraire—, así que mejor empezar pronto que tarde.
Dicho esto, por la mañana
ponemos las fabes a cocer a fuego lento
con una cebolla entera, las dos hojas de laurel y cuatro o cinco
dientes de ajo pelados. Es muy importante señalar que no hay que añadir
sal. Dejamos cocer durante dos horas, vigilando que el agua no hierva,
moviendo de vez en cuando la olla —jamás de los jamases meter la cuchara
para remover— y si vemos que les falta agua, añadiremos siempre agua
fría.
Tras las dos horas, y sin retirar la olla del fuego, es el momento de
preparar las almejas.
Tras lavarlas bien, las ponemos a abrir en un cazo con un poco de agua y
sal. Una vez han abierto, reservamos el caldo y añadimos las almejas a
la olla con las fabes.

El siguiente paso es hacer
la salsa rubia. Para
ello picamos una o dos cebollas, dos o tres dientes de ajo y el perejil,
y lo pones todo a dorar. Luego añadimos una cucharada de harina, la
doramos, añadimos el vino blanco y el caldo de las almejas colado y
dejamos reducir un poco. Cuando haya espesado, lo añadimos a las fabas
junto con un poco de azafrán —o colorante, en su defecto— y ajustamos de
sal.
Por último, llevamos a ebullición, bajamos de nuevo el fuego y
dejamos cocer entre media hora y otra hora, hasta que la
faba
esté tierna pero sin que llegue a deshacerse. También conviene ir
probando el caldo a medida que se va espesando, para ajustar de sal.
Servir caliente, y a disfrutar.
Dificultad | Media
Tiempo de elaboración | 4 horas
Degustación
Esta receta de
fabes con almejas, aunque comparte
el ingrediente principal con la fabada, es un plato completamente
diferente. Más cremoso en el paladar, ofrece un elenco de suaves sabores
y matices realmente sorprendente, con la alegría añadida de ir
encontrándose almejas que llevarse a la boca aquí y allí.
Y si encima, la disfrutas en compañía de la familia, con la abuela
al frente, y unos amigos venidos de las Américas, pues ya saben a
gloria.