miércoles, 7 de noviembre de 2012

Pincho de pollo bajo en calorías

Seguimos poniendo recetas para “desintoxicarnos” de tanta comida grasa y repetimos con el calabacín, esta vez lo acompañamos de pollo (sin piel por supuesto) y de unos tomates cherry para darle color, ya que , seamos sinceros, queremos vigilar un poco con las comidas pero en cuanto nos ponemos en el plato un trozo de carne a la plancha así sin demasiada guarnición perdemos los ánimos , así con ese pincho seguro que ni nos daremos cuenta de que hacemos una mini dieta.



Ingredientes por persona:
1 contramuslo de pollo deshuesado y sin piel
3 - 4 rodajas recias de calabacín
3 - 4 tomates cherry
sal Maldon
hierbas provenzales
aceite de oliva virgen extra

Poner las rodajas de calabacín 1-2 minutos al micro, sin nada.
Cortar el contramuslo en 6-8 trozos .

Montar la brocheta con calabacín, pollo, tomate cherry, pollo y calabacín.

Cocer bien por todos los lados en la plancha sin nada de aceite, poner en el plato y regar con un hilo de aceite , espolvorear con las hierbas y poner sal Maldon.

NOTA: Más sano casi imposible y además se ve apetitoso.
** Con esas cantidades se pueden preparar 3 – 4 pinchos medianos.
**lo mismo podéis utilizar perejil picado
** Si queréis que el pollo sea más jugoso se puede dejar macerar, mínimo media hora, con un poco de leche.

Celíacos: aseguraros bien de que todos los ingredientes sean sin gluten.


Crema de palo santo con yogur


Palo santo, caqui, kaki, ... se conoce por varios nombres pero sabemos de que fruto se trata, ahora es temporada y hay que aprovechar.

Me encantaban cuando era pequeña, los devoraba, pero mi hermano logró que los aborreciera, pero no de por vida, y ya vuelvo a saborearlos tanto esa variedad clásica como el caqui duro o persimon, deliciosos.





Ingredientes para 2 personas:
1 palo santo hermoso y maduro
1 cucharadita de miel
1 yogur natural
50cc. de leche
una pizca de canela molida

Pelar la fruta, trocearla y añadir todos los demás ingredientes, batirlo bien hasta reducirlos a puré. Guardar en la nevera hasta el momento de servir.

NOTA: Es sencilla y muy versátil pues se puede hacer con la fruta madura que tengáis en casa.
** En la nevera guardarlo al menos 1 hora que esté fresquito.

Navajas gallegas a la plancha con ajo y perejil

  • 4 personas
  • Preparación Super-Fácil
  • 3,25 euros/persona
  • Tiempo de preparación: 5 minutos
Navajas gallegas a la plancha con ajo y perejil

Ingredientes

  • 1 kg de navajas gallegas de la Ría de Arousa
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharada colmada de perejil fresco y picado
  • Sal gorda o en escamas tipo Maldon (al gusto)
  • Para hacerlas al vapor: 1 vaso de vino blanco y dos hojas de laurel
No sé si habréis probado esta receta en algún lugar de Galicia, pero os aseguro que es una de las más ricas que hay. Las mejores que probé fueron en el restaurante de Pepe Solla, hechas al vapor y ligeramente ahumadas sobre una salsa verde de Cebollino directamente del Mercado de Abastos, un saber hacer de este crack de la cocina. Tenía ganas de probar a cocinar navajas al vapor o a la plancha en casa, así que cuando me sugirieron un envío desde la lonja del Grove, no dudé en aceptar. Efectivamente la calidad de este marisco es impresionante, las mariscadoras las clasifican por tamaños en las distintas cajas para la subasta y en todo este proceso es tratado con “mimo” para que, una vez que llegue a los compradores, se encuentre en condiciones excelentes de frescura. Dicho y hecho, desde la nueva plataforma online de Pescados y mariscos de O Grove, me llegaron unas navajas de hasta 15 cm de largo, impresionantes, recién cogidas el día antes así que llegaron vivas a casa. Calidad, tradición, sostenibilidad y por supuesto un precio económico, que es tan importante estos días.
Este marisco con todo el sabor de la Ría de Arousa fue la estrella del programa de Recetas de rechupete TV que desarrollo con Terra.es. Los invitados quedaron flipando cuando vieron el tamaño, incluso las medimos en directo, algún chiste salió del tema ¿verdad Georgina y Guillermo?. Las navajas (Ensis Arcuatus) no las debemos confundir con los “longueirones” o del “muergo” que suelen ser más baratos y de peor calidad, estas tienen una concha característica alargada (hasta más de 15 cm de longitud) y ligeramente curvada, similar a una navaja, de ahí su nombre. Los longueirones son completamente rectos y algo más gruesos.
Este es un marisco que se puede consumir durante todo el año pues no existe veda para esta especie, y es importante que os fijéis que el tamaño mínimo debe ser de al menos 10 cm. Es una especie muy frágil que aguanta poco tiempo fuera del agua pues sus valvas no cierran herméticamente como las almejas, por lo que enseguida pierde agua y se deshidrata. Así que según lleguen las debéis meter en agua con sal y podréis hacer las mejores navajas de vuestra vida, ya lo veréis.

Preparación de las navajas a la plancha:

  1. Las navajas que me enviaron estaban muy frescas, y la verdad es que traían muy poca arena de la Ría, pero es fundamental quitar bien esa arena que para que no sea molesta y no nos estropee la receta. Este proceso en Galicia se llama ”desbabar”, lo mejor es hacerlo en agua de mar pero aquí en Madrid no es fácil conseguirla, así que lo haremos en agua con abundante sal. Victor O Bandullo me recomendó que colocase las navajas en un recipiente redondo tipo botella de plástico o tupper redondeado y ponerlas como si fuesen lápices, llenarlas de agua con sal y dejarlas así durante un par de horas, de esta manera soltarán la arena de una manera más rápida y toda concentrada en el fondo del recipiente. Este consejo queda para la siguiente tanda que prepare en casa, como podéis ver en el programa yo las “desbabé” en un bol grande con abundante agua fría, un buen puñado de sal gruesa y cambiando tres veces el agua.
  2. Sacamos las navajas y las escurrimos en papel absorbente o en un trapo de cocina de algodón, hasta que se retire un poco de agua. Reservamos.
  3. Pelamos y picamos los dientes de ajo, tienen que quedar muy picados. Cogemos un poco de perejil fresco, lo lavamos y escurrimos, lo cortamos lo más finamente posible, mezclamos con un poco de sal y aceite de oliva virgen extra y batimos con la batidora eléctrica hasta lograr una salsa homogénea. Reservamos.
  4. Calentamos la plancha a alta temperatura, añadimos sal gorda y por encima unas gotas de aceite de oliva virgen extra justo donde vamos a poner las navajas con la carne tocando la plancha caliente. Las ponemos en la plancha, vuelta y vuelta un minuto, como máximo dos, pues si se tuestan mucho correremos el peligro de que nos queden chiclosas o duras, no queremos estropear este manjar.
  5. Colocamos las navajas en una fuente con un buen trozo de pan gallego, tipo bolla, donde podamos empapar toda la miga en el caldito. Repartimos por encima una cucharadita de salsa o aliño que tenemos reservada, añadimos un poco de sal en escamas tipo Maldon y espolvoreamos si queremos con un poco más de perejil picado, esto es opcional y más bien como adorno. Servimos inmediatamente, simplemente gloriosas.
Un amiga, Yolanda Pereira, me ha recomendado que pruebe para la siguiente vez un pequeño consejo, os lo adelanto: “En lugar de a la plancha en un asador con bastante aceite, cuando esté caliente echas las navajas y le echas por encima el ajo y el perejil, lo mismo que a la plancha, las dejas un ratito para que no se tuesten demasiado. Esta receta se la dieron a mi padre en un chiringuito de las Rías Baixas y la verdad mejora muchísimo el sabor de las navajas.” Por cierto, como estoy abierto a consejos como bien sabéis, Piqui Ces Riobo, me ha dicho que cuando vaya a Galicia, no deje de pasarme por Pantín en Coruña, dice que por allí ha comido las mejores navajas de su vida y unos berberechos de los que quitan el hipo.

Preparación de las navajas al vapor:

Estas navajas están que te mueres a la plancha pero las podéis preparar de muchas maneras, en salsa marinera, con arroz al horno, en salsa verde o simplemente al vapor como os explico ahora. Un pecado de las Rías gallegas en el que tenéis que caer.
  1. Para hacerlas al vapor el proceso es muy sencillo, más incluso que a la plancha. Los pasos 1, 2 y 3 son los mismos, y en este caso la plancha es sustituida por una cazuela baja, donde calentaremos a fuego fuerte un poco de sal gorda con unas gotas de aceite de oliva virgen extra y regaremos con un buen chorro de vino blanco gallego. Una vez que el vino empiece a evaporarse, que nos moje la mano, añadimos dos hojas de laurel fresco y es hora de introducir las navajas y dejarlas en el líquido durante un minuto, con la cazuela totalmente tapada.
  2. Apagamos el fuego y retiramos con una espumadera a una bandeja o plato grande, dejando el líquido restante (que está que te mueres de bueno) para regar sobre las mismas. Hay gente que le añade zumo de limón, a mí personalmente me parece que le quita la gracia, ya de por si las navajas tienen un sabor característico y no hace falta enmascararlo. Eso sí, un toque de sal de Maldon le va muy bien.
Espero que os gusten los dos tipos de preparación, de rechupete, oiga!

Vino recomendado:

Si estas navajas las acompañáis con un vino que sea blanco. En esta ocasión han caído con un vino gallego, una joyita de esas que te encuentras de vez en cuando. Me estoy empezando a aficionar a esto de los caldos (gallegos y no gallegos) y a ampliar gustos, olores y sabores. Espero que os guste, a los amigos de Terra les pareció fantástico.
  • Casal de Armán 2010 (D.O. Ribeiro- Treixadura): “Color amarillo brillante con irisaciones verdosas y reflejos metálicos (acerados), glicérico y con una presencia que advierte de su untuosidad. Aromas de intensidad media, muy limpios y francos, propios de la variedad, manzana reineta bien madura, melón, fruta con hueso (pequeñas pavias del Avia), aromas a pastelería y a confituras muy sutiles consecuencia de la mimada fermentación. Entrada en boca espectacular, vino goloso, fresco, con tremendo equilibrio ácido-dulce. Con el recuerdo de todas esas sensaciones frutales que dominan a la sutil madera, que de todas formas, bien integrada, se siente presente dándole una complejidad y estructura que redondea esos bordes cítricos que ni de lejos pueden ser denominados aristas. En boca excelente ataque, se presenta sedoso, glicérico y untuoso, sus 13´5º se equilibran con una acidez perfectamente integrada. En fin, un gran vino con una buena calidad-precio, 12,50 € en la tienda de Mar de vinos, perfecto para estas navajas. Es un vino redondo con un postgusto largo y agradable, dejando en el catador una sensación placentera, que invita a un nuevo trago.”
Es un vino perfecto para mariscos a la plancha o cocidos, pescados blancos o como un acompañamiento excelente para quesos gallegos de baja maduración, grasos y con una acidez característica (Cebreiro, Arzua-Ulloa….); ensaladas con aliños de escabeche (blanco o rojo); ensaladas con frutas frescas y frutos secos o foie fresco ligeramente marcado en plancha con unas patatas panaderas. La temperatura ideal recomendada de inicio de consumo es de 8-9 º con un descorche previo de 30 minutos para su adecuada oxigenación.

Pan de sésamo rápido para panificadora


Los que tengáis panificadora sabéis que, con ella, sólo se puede conseguir dar forma de pan de molde a los panes. Veréis que el mío no la tiene, pero a pesar de ello esta receta de pan de sésamo rápido es para panificadora. La mía dejó de funcionar a media receta y tuve que pasar al “plan B”, es decir, cocer el pan al modo tradicional.
Tengo una amiga que siempre amasa en la panificadora y luego cuece en el horno. Yo lo hice así esta vez porque no tuve más remedio, pero me sirvió para que ahora os pueda asegurar que la receta resulta igual de buena se cueza el pan en la panificadora o en el horno. Además, este último modo permite dar la forma que se desee al pan.

Ingredientes para un pan mediano

  • 275 ml de agua, 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cucharadita de sal, 2 cucharadas de leche en polvo, 2 o 3 cucharaditas de semillas de sésamo tostadas, 475 gr de harina de fuerza, 1 cucharada de azúcar, 1 sobre de levadura seca para pan.

Cómo hacer pan de sésamo rápido

Empezamos extrayendo el molde de pan de la panificadora, ajustamos las cuchillas e incorporamos los ingredientes de la masa, siguiendo el orden establecido en su enumeración, primero los líquidos y terminando con la levadura.
Encajamos el molde en el interior de la máquina y cerramos la tapa. Seleccionamos la opción de tamaño de pan de 750 gr y elegimos el programa de horneado rápido. Finalizado el programa, levantamos la tapa, extraemos el molde y desmoldamos el pan sobre una rejilla para que enfríe.
pasopaso
Si no se dispone de panificadora, podemos amasar los ingredientes a mano dentro de un bol, formamos una bola con la masa obtenida y la dejamos reposar una media hora. Después, damos forma al pan y lo cocemos unos 20 o 25 minutos a 200ºC. Lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Podemos espolvorearlo con sésamo por encima cuando aún está caliente.
Tiempo de elaboración | 1 hora y 15 minutos
Dificultad | Fácil

Degustación

Con esta receta de pan de sésamo rápido, se consigue un resultado muy tierno. El pan aguantará perfectamente varios días conservado en una bolsa hermética. A mí me gustan especialmente los panes de miga suave y corteza crujiente, os aseguro que esta receta cumple estas dos condiciones perfectamente.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Embotar bonito del norte

  • 20 personas
  • Preparación media
  • 3,5 euros/persona
  • Tiempo de preparación: 240 minutos
Cómo preparar bonito del norte en conserva

Ingredientes

  • 4 zanahorias
  • 2 cebollas grandes
  • 1 cabeza de ajos
  • Bonito del norte de unos 8 kg aproximadamente
  • 2 litros de aceite de oliva virgen extra tipo arbequina
  • Dos hojas de laurel
  • 27 botes medianos de 8 cm de alto aproximadamente
Ya sabéis que me encantan las conservas, incluso me apasionan, un bocata de sardinas con unas rodajas de tomate es uno de mis pequeños placeres gourmet. Si empiezo una comida con una ensalada de bonito del norte con pimientos os aseguro que ya nada puede estropearla. Ahora que ya tenéis acceso a mi cocina desde los nuevos programas en directo de Terra.tv podéis ver que cuando meto mano a cualquier estante hay un poco de todo: espárragos cojonudos, anchoas, pimientos del piquillo, ventresca de bonito… pero claramente esta última es mi conserva preferida. No es barata, pero la calidad del producto vale lo que cuesta, aunque hay una alternativa más económica que no me había planteado hasta el último curso con Rubén Amorín: hacerlas en casa.
En menos de 4 horas puedes tener tarros de bonito del norte en conserva para todo el año, no sólo para el consumo propio, sino también para hacer unos regalos gourmet elaborados por ti mismo del copón. El curso en sí es una experiencia que recomiendo a todo el mundo, no se cuando volverá a hacer el siguiente, pero no os arrepentiréis si tenéis el placer de asistir.
El bonito del norte “embotado” se suele preparar ahora en otoño cuando está más económico, podéis comprar uno entero casi a mitad de precio que en temporada alta. Por supuesto mi consejo es que sea gallego, de Burela, ya sabéis que siempre ando tirando para la terriña. Animáos y no dejéis de probar la textura melosa de vuestras conservas caseras de bonito del norte.

Elección y compra del bonito del Norte:

Para la elaboración de conservas de Bonito del Norte debemos ajustarnos a la temporada de pesca del mismo, que va desde el mes de junio hasta octubre. Los ejemplares a partir de mediados de septiembre son más sabrosos. Al pescadero/a le pediremos un buen Bonito del Norte, con denominación de origen, ya sea de Burela (Lugo) o del Golfo de Vizcaya. El peso dependerá de la cantidad de conserva que queramos elaborar.
En el taller de Rubén utilizó un Bonito de 8 kg, del cual perdemos un 20% (1,5 kg) en el corte y ½ kg más en la limpieza de piel y espinas. Por lo tanto, de 6 kg aprovechables, obtendremos 2 botes de ventresca y unos 25 botes del resto (medidas para botes medianos de 8 cm de alto).
En el corte o ronqueo, debemos de pedirle que nos separe la ventresca y luego secciones de unos 8-10 cm, que estén en proporción a la altura de nuestros botes. El primer corte contendrá el cogote, que es la parte más jugosa del Bonito, que podéis reservar para una caldereta de Bonito, un buen Marmitako o un Bonito con tomate. Estos cortes los conserváis en el frigorífico hasta el momento que vayáis a hacer las conservas.

Valores nutricionales del Bonito y usos en la cocina:

El bonito es uno de los alimentos básicos de la dieta mediterránea. Cuando se consume bonito del Norte estamos tomando un alimento saludable y sano, rico tanto en proteínas como en vitaminas A, B, D, y K. Aporta minerales como el calcio y el yodo, esenciales para el metabolismo. Destacan sus altas propiedades nutritivas, ya que es rico en ácido linoleico y en Omega 3.
En la cocina, su versatilidad es enorme: es ideal para preparar pinchos, tostas, brochetas y tapas, e ingrediente único en primeros como ensaladas, salteados de verdura, tortillas, pastas y arroces. El bonito también es perfecto en la elaboración de platos únicos, desde deliciosos rellenos hasta guisos tradicionales como el Bonito con tomate o el Marmitako vasco.

Elaboración de la conserva artesanal:

Cocción:

  1. Calentamos agua en una olla grande con 3-4 zanahorias grandes, 2 cebollas grandes (cortadas en cuartos), una cabeza de ajo sin pelar y unas hojas de laurel. En cuanto comience a hervir, añadimos los pedazos de bonito (excepto la ventresca), y al volver la ebullición dejamos aproximadamente. Unos 20 minutos de cocción. La proporción de sal es de 100gr. por cada litro de agua.
  2. El momento óptimo de cocción es cuando observamos que la espina del bonito comienza a separarse de la carne. Retiramos y reservamos para que enfríe, normalmente en 30 min. Una vez cocido se retira y se pone a enfriar. Repetimos ahora el proceso con la ventresca pero con una cocción de 10 minutos.

Limpiado y selección:

  1. Una vez frío o tibio (lo importante es poder manejarlo sin quemarse), procedemos con cuidado a retirarle la piel y alguna escama que pueda haber quedado. Separamos la carne de la espina central quedando ese pedazo en cuartos.
  2. Ahora procedemos a separar la parte blanca de la carne de la más oscura, con la ayuda de un cuchillo. Las zonas centrales son las más oscuras, y las reservamos para usarlas más tarde.

Colocación.

  1. Damos por hecho de que los botes y sus tapas se han esterilizado en agua hirviendo durante al menos 30 min o los hemos lavado en el lavavajillas.
  2. Las partes blancas seleccionadas las vamos introduciendo en los botes de manera que queden hacia el exterior del bote (parte visible) trozos regulares y anchos, rellenando la parte central de trozos más irregulares. Con la ayuda de un cuchillo vamos compactando el bonito para que no quede aire entre los pedazos.
  3. La carne de bonito ha de quedar hasta la altura del cuello del bote, donde empieza la rosca.

Llenado de aceite de oliva virgen extra.

  1. Utilizaremos un aceite de oliva virgen extra pero no muy fuerte, con un tipo arbequina es suficiente, pero que sea de calidad.
  2. Procedemos a rellenar los botes con aceite de oliva virgen extra hasta el inicio del cuello del bote, quedando a ras del bonito, sobrepasándolo escasamente 1-2 ms.
  3. Tendrán que reposar entre 10 y 12 horas, para que el bonito vaya absorbiendo aceite. Comprobamos el nivel de aceite en el bote y rellenamos al ras si es necesario. Por ejemplo, si se hace por la tarde lo dejaríamos reposando hasta la mañana siguiente. Si queremos acortar los tiempos, rellenamos menos inicialmente.

Tapado y conservación:

  1. Ponemos las tapas a cocer en agua y en cuando comiencen los primeros borbotones retiramos. En caliente, vamos tapando los botes con su correspondiente tapa.
  2. Colocamos los botes cerrados en una olla grande con agua, que rebase unos 5 cm a los botes. Hacemos una primera capa, colocamos un trapo y ponemos una segunda capa de botes, procurando que el agua quede siempre por encima de los botes.
  3. Cocemos al baño maría durante mínimo 1h 30 min. Al cabo de ese tiempo se apaga el fuego y dejamos que se enfríen en ese recipiente. (Durante este proceso puede que algún bote pierda aceite, es normal no pasa nada).
  4. Una vez fríos, secamos y guardamos nuestros botes en un lugar limpio, seco y donde no le dé mucho la luz. Primeramente los colocaremos invertidos (con la tapa hacia abajo) para favorecer el sellado y en una semana aprox. les damos la vuelta. Para obtener su punto de consumo óptimo debemos de esperar al menos 3 meses de reposo. Estas conservas están perfectamente esterilizadas y cerradas, con lo que estarán perfectas aunque pase un año o incluso más tiempo.
Unas conservas perfectas para todo el año, haga frío o calor. Podéis preparar miles de recetas, desde una simple ensalada, unas tostas,… o como el aperitivo que nos preparó Rubén, acompañado de unos pimientos del piquillo y de tomate natural.

VINO RECOMENDADO:

“Acinus 2012″ (D.O. Ribeiro) Bodega Alfredo Alvarado: Este vino con variedades propias del Ribeiro, Treixadura, Loureiro y Albariño es uno de los vinos que más me gustan de esta parte del Ribeiro, de la zona de Leiro en Ourense, compitiendo directamente en calidad con marcas más renombradas con la misma calidad y un precio más ecónomico. Es un vino que una vez lo descubres no lo olvidas. Este vino procede de las fincas de A Costa (1,8 Ha) y Ferreira (0,6 Ha) situadas en Barro de Gomariz, con lo que su producción es pequeña y muy cuidada, se deja madurar y fermentar a bajas temperaturas de manera tradicional.
Visualmente amarillo pajizo con ribetes verdes de capa fina. Limpio, brillante y cristalino. Con aromas a fruto floral, a fragante laurel, higo verde, brotes de hierba y limón. En boca amplío, acidez ajustada, fresca y exótica. Maduro, con gratas notas de piel de membrillo, melocotón y piña. Goloso, de paso franco, de final fresco y un sutil postgusto. Ideal para estas fiestas que se aproximan con entrantes de marisco y platos basados en pescados blancos o simplemente para tapear con un aperitivo de este Bonito del Norte. En fin, un buen y gran vino no muy caro, su precio no sube de 5,0 €, y lo venden en cajas de 12 unidades o en estuches de 3 botellas, podéis comprarlo directamente a Alfredo Alvarado Pires, su mail es alfredo.acinus@gmail.com. Como dice el propio colleiteiro, ”cuando el vino es reducido a pura esencia y esta lleno de diversión, lluvia, calidad, complejidad, terruño, placer, Galicia y deseo”, con todos estos adjetivos mi recomendación es que no dejéis

Albóndigas suecas

Albóndigas suecas
¿Quién no las ha probado alguna vez, mientras que compraba un sofá, en una conocida cadena sueca de muebles? Lo cierto es que es increíble como un sencillo plato puede traspasar fronteras y hacerse famoso, no sé si por su precio o por su sabor, eso ya lo dejo a vuestra opinión. Pues bien, si ya tenéis el piso totalmente amueblado y no tenéis pensado pasaros por allí, nada mejor que preparar vuestras propias albóndigas suecas en la cocina de casa.
Los ingredientes son muy sencillos y quizá la única forma distinta que encontramos sería la forma de cocinarlas, que es con mantequilla, con la cebolla un poco caramelizada y más especiadas que las clásicas. Sí, ya sé que alguno me vais a decir que ya no resultan tan sanas como con nuestro querido aceite de oliva, totalmente de acuerdo, pero me imagino que no va a ser una receta para comer todos los días. Yo lo que he hecho para aligerar el plato, es preparar la cebolla con mantequilla, pero lo que es freír las albóndigas, las he freído con aceite.

Ingredientes para cuatro personas

  • Para las albóndigas: 750 g de carne picada de ternera o mezcla con cerdo, 1/2 cebolla grande, 30 g de mantequilla, 80 ml de leche, 25 g de miga de pan, 1 huevo L, 1 cucharadita de sal, 1/2 cucharadita de nuez moscada molida, 1/2 cucharadita de cardamomo molido, 1 cucharadita de pimienta negra molida, aceite de oliva para freír.
  • Para la salsa de carne: 90 g de mantequilla, 40 g de harina, 500 ml de caldo de carne, 100 ml de nata ligera para cocinar.

Cómo hacer albóndigas suecas

En una sartén ponemos la mantequilla a derretir y rehogamos la cebolla muy picadita durante unos minutos a fuego medio hasta que se vuelva transparente y un poco dorada. La reservamos y la dejamos enfriar. En un bol echamos la miga de pan con la leche y la dejamos reposar unos minutos para que se ablande, una vez blanda le metemos una batidora para triturarla.
En un bol grande echamos la carne picada, la sal, el cardamomo molido si era en semillas, la pimienta negra y la nuez moscada. Posteriormente añadimos el huevo batido, la leche con el pan y por último la cebolla caramelizada. Removemos para integrar bien los ingredientes. Esta operación como mejor nos queda es haciéndolo con las manos bien limpias.
Vamos cogiendo porciones iguales de carne con una cuchara o un racionador de helados pequeño y preparando nuestras albóndigas para una bandeja. Ir friéndolas en aceite de oliva o mantequilla por tandas y reservándolas para añadirlas después a la salsa.
Para la salsa, preparamos una sartén de fondo grueso, derretimos la mantequilla, añadimos la harina de golpe y la cocemos durante unos minutos hasta que se vuelva color café con leche. En este momento añadimos el caldo de carne, removiendo constantemente para que no se nos formen grumos, y dejamos cocer durante cinco minutos. Añadimos la nata y cocemos en la salsa nuestras albóndigas durante quince minutos. Si la salsa nos queda muy espesa podemos ir añadiéndole pequeñas porciones de caldo de carne o agua.
Albóndigas suecas
Tiempo de elaboración | 1 hora
Dificultad | Fácil

Degustación

Las albóndigas suecas se pueden servir con una salsa de arándanos o una mermelada caliente, y un puré de patata como guarnición. El contraste del sabor a especias de la carne con el dulce y ácido de los arándanos, forma un conjunto muy apetecible. Así podemos disfrutar de un auténtico plato sueco, con la carne de nuestra elección, en nuestra propia casa. Os animo a que las preparéis.

sábado, 3 de noviembre de 2012

sopa de ajo


Aquí he hecho un híbrido entre la receta de mi madre y la de José Andrés, pues qué postín. Oyes.
Sopa de ajo
Sopa de ajo

Chupitos de sopa de ajo
Autor: 
Tipo de receta: Entrante
Cocina: Española
Raciones: 4
Preparar: 
Cocinar: 
Tiempo total: 
Sopa de ajo clásica en tamaño chupito o tapa
Ingredientes
  • 6 ajos pelados
  • 6 rodajas de chorizo bueno
  • 6 cucharadas de aceite de oliva virgen
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 buen chorretón de vino blanco
  • 100 g de pan sentado
  • ½ litro de agua o de caldo de cocido (1)
  • Sal al gusto
  • 8 huevitos de codorniz
Instrucciones
  1. Corta el pan duro en rebanadas muy finitas para hacer las sopas.
  2. Pon el aceite en una sartén grande o cazuela y saltea los ajos cortados en láminas, no muy finas, y sin germen, hasta que estén doraditos.
  3. Añade el chorizo cortado en trozos y saltea también. Agrega el pimentón y remueve con la cuchara de palo durante 1 minuto, para que no se pegue ni amargue. A continuación, añade el vino blanco y reduce un par de minutos.
  4. Agrega el pan cortado y remueve un rato para que se impregne del sofrito. Añade entonces el agua y la sal, y cuece despacito durante 6-8 minutos, hasta que se vea que ha espesado. Prueba la sazón y rectifica si fuera necesario. Mantén la sopa bien caliente.
  5. Sirve la sopa en cuencos o vasitos pequeños, mejor de barro para que guarden bien el calor, e inmediatamente casca en cada cuenco dos huevitos de codorniz (2). Deja reposar un par de minutos; los huevos se van cuajando con el calor de la sopa.
Notas
(1) Con agua salen muy ricas, no hay problema, y en realidad las recetas más genuinas no llevan caldo. (2) Ya sabéis que los huevos se pueden añadir batidos o sin batir.
Sopa de ajo