miércoles, 12 de noviembre de 2014

crème fraîche

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crème fraîche

Muchos son los ingredientes que si bien antes eran empleados en las cocinas de otros países, ahora han entrado con fuerza y forman parte de muchas de las recetas que elaboramos no solo de repostería, si no también en platos salados. Es el caso de la crème fraîche, producto que ahora ya es habitual encontrar en el lineal de cualquiera de nuestros supermercados.
Cuando el otro día os presente el helado de crème fraîche y limón algunos me preguntasteis que era exactamente y si podía sustituirse por otros ingredientes parecidos. Hoy vamos a conocer qué es la crème fraîche, su origen y también cómo podemos elaborarla en casa siguiendo unos sencillos pasos.

¿Qué es la crème fraîche?

La crème fraîche es un tipo de nata fermentada procedente de la región francesa de Normandía. En ella se emplean cultivos bacterianos para producir acido láctico a partir de lactosa, que le aportan un sabor ligeramente amargo característico y aumentan su viscosidad. Su sabor varía según el tipo de bacterias empleadas para la fermentación de la crema, pero también del tiempo que se deje fermentar e incluso del nivel inicial de grasa que contenga la nata.
Originariamente era un producto que se producía simplemente dejando la nata reposar con el calor del mediodía, era entonces cuando las bacterias naturales comenzaban a multiplicarse, acidificando y espesando la crema.
Como es lógico la crème fraîche elaborada a nivel industrial es a partir de nata pasteurizada por razones de seguridad alimentaria, a esta se les inocula una o varias cepas de bacterias seguras que serán las que produzcan la fermentación para obtenerla.
Con un alto porcentaje de materia grasa, entre un 30 a un 40 %, es de color blanco, textura cremosa, untuosa y además de menos ácida que otro tipo de cremas fermentadas. Podemos encontrarla en dos versiones, una más espesa denominada en Francia èpaise y otra más ligera llamada fleurette.

¿Cómo se usa la crème fraîche?

Creme fraiche
La crème fraîche tiene un ligero sabor a nueces y a mantequilla que le hace que combine a la perfección con platos tanto dulces como salados.
En repostería se emplea principalmente sobre fruta fresca, tortitas, galletas, helados y para acompañar tartas y pasteles.
En cocina salada la podemos emplear para dar un acabado cremoso y ligeramente ácido a las sopas, o para darle cuerpo a salsas y cremas, pues tiene la propiedad de que no se corta con el calentamiento. También como parte cremosa en aperitivos y bocaditos así que es una nata muy versátil y que podemos emplear en muchas preparaciones.
Creme fraiche

Cómo hacer crème fraîche casera

La crème fraîche podemos encontrarla en grandes superficies de alimentación en la zona de refrigerados junto a los bricks de nata y mantequillas, pero es también muy fácil de elaborar en casa por nosotros mismos pues tan solo necesitamos dos ingredientes y un poquito de paciencia.
Crema fraiche
Para preparar nuestra crème fraîche casera vamos a necesitar 250 mililitros de nata líquida con un 35% de materia grasa mínimo, y dos cucharadas de mantequilla a temperatura ambiente o de suero de leche también llamado buttermilk.
Echaremos la nata en un bol de cristal y le añadiremos las dos cucharadas de mantequilla. Removemos bien hasta que veamos que la mantequilla se ha disuelto en la nata. Pasamos esta mezcla a un recipiente que sea preferiblemente de cristal que tenga tapa, pero nunca de aluminio u otro metal reactivo.
Tapamos el bote con un pedazo de papel de cocina fuerte y lo atamos para que no se destape.Dejamos reposar el bote en un lugar templado de 12 a 24 horas con una temperatura aproximada de entre 20 a 25 grados. Una vez que la veamos espesa y cremosa la refrigeramos ya cerrada con una tapa hermética. Esta crème fraîche casera durará una vez preparada y refrigerada aproximadamente entre una semana a diez días.
Crema fraiche

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